Viernes, 25 de Mayo de 2012

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El Jueves 10 de diciembre será la Ceremonia Oficial del Reconocimiento Tesoros Humanos Vivos

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Indígenas de Patagonia Austral, baile chino de Coquimbo y cantora campesina de Concepción, reciben en Santiago reconocimiento estatal

  • Cristina Calderón, “la última hablante yagán”, de Tierra del Fuego; la comunidad Kawésqar de Puerto Edén, en los canales occidentales de Patagonia; el Baile Pescador Chino n°10 de Coquimbo y la cantora campesina Maria Angelina Parra, de Concepción, recibirán oficialmente el Reconocimiento Tesoros Humanos Vivos, otorgado por el Consejo Nacional de la Cultura, con el patrocinio de UNESCO, el próximo 10 de diciembre, en el Centro Cultural Palacio La Moneda.
  • Los cultores serán favorecidos con un incentivo en dinero de $3.000.000 en el caso de personas individuales y $7.000.000 en el caso de los grupos y comunidades. Se asignarán, asimismo, recursos para el financiamiento de programas de transmisión de manifestaciones en riesgo de desaparecer a Cristina Calderón y la comunidad Kawésqar de Puerto Edén.
  • En su primera versión, el programa, que se enmarca en la Convención de Unesco para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial, es ejecutado en conjunto con la Fundación Centro Cultural Palacio La Moneda.

El próximo jueves 10 de diciembre, a las 12:00 horas, en la Sala de Cine (nivel -2) del Centro Cultural Palacio La Moneda, se llevará a efecto la ceremonia oficial de Reconocimiento Tesoros Humanos Vivos 2009, encabezada por la Sra. Paulina Urrutia Fernández, Ministra Presidenta del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, y la Sra. Directora del Centro Cultural Palacio La Moneda, Alejandra Serrano Madrid.

La distinción , otorgada por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, se enmarca en la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, adoptada por UNESCO en 2003 y ratificada por 104 estados, entre ellos Chile.

Los reconocidos en esta versión son Cristina Calderón, considerada la última yagán, residente en Villa Ukika, Isla Navarino; la cantora campesina Maria Angelina Parra, de Concepción; la Comunidad Kawésqar de Puerto Edén, con una decena de integrantes, en los canales occidentales de Patagonia, y el Baile Pescador Chino n°10 de Coquimbo- agrupación tradicional de la festividad religiosa de Andacollo.

Todos ellos fueron seleccionados como Tesoros Humanos Vivos entre más de 75 postulantes, presentados desde todas las regiones del país. La elección estuvo a cargo de un Comité de Expertos, miembros de instituciones culturales, investigadores, gestores y académicos de distintas áreas patrimoniales, especialmente convocados por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. La distinción conlleva una transferencia de dinero que es otorgada por una única vez, consistente en $3.000.000 (tres millones de pesos), en el caso de individuos, y $7.000.000 (siete millones de pesos), en el caso de colectivos o comunidades, como contribución al fomento y proyección de dichas expresiones.

El objetivo de este Reconocimiento es poner en valor en la comunidad nacional la riqueza y diversidad identitaria, visibilizando y reconociendo públicamente a personas y/o comunidades locales específicas, portadoras relevantes de aquellas manifestaciones no tangibles de nuestro patrimonio cultural, así como fomentar las acciones de rescate y preservación de expresiones en riesgo de desaparecer.

Comité de expertos
El grupo de especialistas estuvo conformado por Alfredo Prieto, arqueólogo, Director del Centro de Estudios del Hombre Austral, perteneciente al Instituto de la Patagonia de la Universidad de Magallanes; Francisco Gedda, documentalista, realizador del programa “Al Sur del Mundo”; Micaela Navarrete, Directora del Archivo de Tradiciones Populares y Literatura Oral de la Biblioteca Nacional; Celina Rodríguez, Directora del Programa Artesanía de la Escuela de Diseño de la Universidad Católica; Carlos Aldunate, Director del Museo Chileno de Arte Precolombino y Eliana Huitraqueo, Jefa del Departamento de Cultura y Educación de CONADI. En representación de la Ministra de Cultura, Paulina Urrutia, participó el Presidente del Consejo Consultivo Nacional del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Hans Schuster.
Los especialistas realizaron la selección de acuerdo a criterios vinculados con la trayectoria, la excelencia en la aplicación de las tradiciones y saberes, el valor simbólico y patrimonial de la manifestación que representan y el grado de urgencia de su rescate y preservación; el reconocimiento y enraizamiento comunitario del postulado , además de la consistencia de la postulación y otras consideraciones relacionadas con la representación territorial, así como de las distintas etnias y ámbitos de la cultura tradicional. Asimismo, el Comité manifestó que el acento para la definición de los galardonados, estuvo en el “ser” más que en el “hacer” reconociendo a personas y comunidades que encarnan, en sí mismas, una cultura, una tradición, una determinada manifestación.

Rescate de la lengua
La preocupación por el rescate de las lenguas en peligro de extinción, siendo éstas portadoras de una particular tradición y cosmovisión, justificó la designación de dos exponentes de los pueblos originarios de la Patagonia austral, como son la pequeña comunidad Kawésqar y Cristina Calderón, últimos hablantes de kawésqar y yagán, respectivamente. El rescate y transmisión de estas lenguas será abordado por medio de acciones diseñadas en conjunto con la comunidad y ejecutadas con fondos adicionales que el Programa contempla para tal efecto en el caso de personas y/o comunidades reconocidos como THV cuyas expresiones culturales se encuentren en riesgo de desaparecer.

El énfasis en el rescate de manifestaciones en riesgo se explicitó también en la elección de los otros reconocidos, destacando, en el caso de la cantora campesina de Penco - Concepción, Angelina Parra, la relevante función que cumple esta expresión en la transmisión de la tradición oral de zonas rurales cuyo modo de vida se ha desarticulado aceleradamente y, en el caso del Baile Chino Nº10 de Coquimbo, su valor como exponente de la más antigua y genuina tradición de los bailes chinos que participan, en la festividad de Andacollo, utilizando instrumentos de origen precolombino, la cual está siendo desplazada en la celebración por el alto volumen de los instrumentos y el despliegue escénico de las actuales bandas.

Diversidad identitaria
En su primera versión, la convocatoria del Programa destacó por la gran variedad de expresiones contenidas en las postulaciones- desde la artesanía hasta los oficios populares tradicionales, pasando por la música, las manifestaciones festivas y ceremoniales, las tecnologías tradicionales, la medicina tradicional indígena y campesina, las lenguas originarias, entre otras- con la participación de todos los sectores de la sociedad chilena, a lo largo de nuestro territorio, abarcando la diversidad del espectro indígena, el mundo tradicional campesino, el sincretismo mestizo y las manifestaciones de la tradición popular urbana.

La iniciativa fue calificada por los expertos como un hito en la histórico, valorándose aspectos como el sentido de urgencia en la acción estatal, para abordar el reconocimiento y registro de manifestaciones gravemente amenazadas; la participación de las comunidades a lo largo del país en el ejercicio de autorreconocer y poner en valor su propio patrimonio y el diálogo, ad portas del Bicentenario de la República, entre especialistas, agentes cultores y otros profesionales vinculados al ámbito patrimonial en torno a los tesoros del patrimonio inmaterial cultivados en nuestro territorio desde antes de la Conquista y que conforman nuestra matriz identitaria.
El Programa también contempla el registro etnográfico, audiovisual y fotográfico de las expresiones de individuos y comunidades distinguidas, con fines de difusión del Programa y para su incorporación en el Sistema de Gestión del Patrimonio Inmaterial (SIGPA) del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

Baile Pescador Chino Nº 10 de Coquimbo
Fundado en Coquimbo en 1810, este baile chino tradicionalmente compuesto por familias de pescadores, es uno de los más antiguos participantes en la festividad de la Virgen de Andacollo, así como también de Sotaquí y otras celebraciones religiosas del norte chico. Algunos de sus herederos emigraron a otras ciudades como Calera y Quillota, donde formaron otros bailes con similares características.

Se caracteriza por la realización de movimientos y rutinas ancestrales en sus danzas, de más de 800 años de antigüedad, con fines rituales y de conexión con la divinidad, así como el uso de los instrumentos tradicionales de origen precolombino, consistentes en flautas de madera y caña, que emiten un sonido atonal y disonante, para provocar una música basada en la sucesión de dos grandes masas de sonidos.

De origen andino, los bailes chinos encarnan de modo privilegiado el sincretismo entre la cultura indígena y los elementos hispanos de la evangelización católica. Asimismo, en opinión del comité de expertos, representan ampliamente el carácter eminentemente mestizo de la cultura chilena, incorporando en su tradición, incluso, integrantes del pueblo mapuche asentados en la zona centro norte que encontraron en ellos un refugio.

María Angelina Parra, cantora campesina
Genuina representante de una tradición rural de la zona centro sur, cultivada por generaciones al interior de la familia, durante más de 62 años, María Angelina Parra (76) , oriunda de Lonquén, Ñuble y asentada en la comuna de Penco, Concepción, ha ejercido el oficio de cantora campesina, animando fiestas, enseñando y transmitiendo su saber. Un arte aprendido de su madre, Alvarita Parra, que se remonta a sus abuelas paterna y materna (Lastenia y Margarita) y su tía Rosa.

A partir de los 13 años junto a su madre canta en las trillas, vendimias, casamientos, santos, bautizos, fiestas familiares, velorios de angelito y otras celebraciones, recorriendo distintas comunas de la provincia de Ñuble como Quirihue, Cobquecura, Portezuelo, entre otras. Es reconocida por su amplio repertorio poético, acompañado en guitarra y su admirable compromiso con el canto, así como su disposición a transmitirlo y a contribuir a su registro y difusión.

Desde la formación de nuestro país, se ha ido transmitiendo en forma oral un rico legado poético musical cuyas raíces se encuentran en el cancionero español y que ha sido enriquecida en nuestras tierras a través del tiempo. Las cantoras campesinas, dueñas de un don cultivado desde las niñez en las celebraciones del campo, han sido las protagonistas en este proceso. En su arte está contenido todo el saber antiguo, que transmiten en base a su memoria y talento.

Cristina Calderón, la última yagán
Residente en Villa Ukika, Isla Navarino, Tierra del Fuego, Cristina Calderón, nacida en 1928, es la última testigo del pueblo yagán, y la única hablante de su lengua originaria, depositaria del pensamiento y la forma de vida de estos antiguos habitantes del archipiélago fueguino. Por ello resulta urgente el registro y transmisión de su habla. Asimismo, esta nominación implica un gesto de valorización de toda una cultura que ella representa de forma única e irrepetible.

Conocida por la comunidad como la abuela Cristina, es narradora de cuentos e historias vinculadas con las memorias familiares. Tanto ella como su fallecida hermana Ursula, han sido fuente de investigación e inspiración para destacados estudiosos como la etnóloga franco-americana Anne Chapman, la escritora Patricia Stambuck y la documentalista Paola Castillo, que registró su vida en la película “La Ultima Huella”.

Siendo el pueblo de cazadores marítimos más austral del planeta, los yaganes habitaron , desde hace más de 6000 años, en la región comprendida entre la costa sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego y el archipiélago Cabo de Hornos, siendo extinguidos, como los demás pueblos fueguinos, a partir del siglo XIX, a causa de la colonización blanca.

Comunidad Kawésqar de Puerto Edén
La comunidad indígena Kawésqar se encuentra actualmente en peligro de extinción, contabilizándose sólo 13 personas que viven en la aislada localidad de Puerto Edén, en los canales occidentales de Patagonia, frente a Campo de Hielo patagónico sur. Fundado oficialmente recién en 1969, este asentamiento se remonta a la ocupación nómade de todo el archipiélago por este pueblo canoero cuya existencia data de hace 6000 años.

La situación de los descendientes kawésqar actualmente es extrema, sus condiciones de vida son muy precarias, y la comunidad se encuentra fuertemente aculturizada, con una gran pérdida de sentido y de sus tradiciones, las cuales sólo son conservadas por los pocos ancianos que quedan y que son los únicos que aún hablan la lengua. Sin embargo hay integrantes dispuestos a rescatarla y que ya han participado en algunas iniciativas con este fin. Por ello es de gran importancia potenciar este esfuerzo a través de acciones de registro y transmisión de su habla.

Ceremonia de Reconocimiento
Programa de Reconocimiento Tesoros Humanos Vivos
Jueves 10 de diciembre de 2009
12:00 horas
Sala de Cine (nivel-2)
Centro Cultural Palacio La Moneda

Fuente: Prensa C.C. Palacio La Moneda

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