Cornelia Dietrich estudió arte en el Perú y un tiempo después de concluir sus estudios en 1997, marchó a Alemania donde continuó con la práctica de arte y haciendo exposiciones dilatadas, porque se trata de una artista cuyo proceso creativo es más íntimo que público y la necesidad de crear la mantuvo en constante actividad teniendo desde lejos una perspectiva distanciada sobre su percepción del Perú.
Por esta razón decidió regresar este año para trabajar entre nosotros su primera exposición peruana en galería Vértice, con trabajos que hacen que la muestra quede dividida en dos partes perfectamente interrelacionadas entre sí.
En primer lugar están los travertinos que le sirven de soporte para una iconografía cuya síntesis la lleva a representar en símbolos a cada región del Perú. Sus mármoles han sido tallados con incisiones que nos dan indicio de los trazos urbanos, mientras que la serigrafía aplicada sobre la superficie va creando múltiples variantes de una imagen que muchas veces puede reiterarse, como ocurre con las obras sobre Trujillo, Huánuco y Ayacucho, quizás las piezas más logradas de una serie que no elude la violencia como ocurre con su expresionista visión de Lima.
Se trata de una obra que le ha demandado una distanciada meditación de las características de cada una de las regiones de nuestro país, trabajando señales y evadiendo el anecdotario turístico, ni el cliché folclórico. Lo que permanece entonces es un austero conjunto de elementos que ubica en cada espacio de Vértice permitiendo una experiencia distinta.
Dietrich ha trabajado junto a los mármoles esculturas talladas en madera, en las cuales el vacío y el acoplamiento, los intersticios y perforaciones que permiten ver a través de volúmenes de madera, particularmente sensuales, cuyas vetas van creando un dibujo rítmico que se desplaza por toda la superficie.
Aquí hay obras notables como esa suerte de gran semilla dividida en dos y a la vez acoplada como una pareja que se repite en otra pieza de menor formato en la cual reitera la sensación de pareja que pudiera derivarnos a Brancusi.
Finalmente tenemos el relieve para la pared, cuyo centro entretejido forma una ornamentación enriquecida por las sombras completando un conjunto donde la madera tallada y el mármol pintado o serigrafiado constituyen una unidad de apariencias armónicas. Pero no hay que engañarse. Cuando uno mira con detenimiento las obras sobre Chachapoyas, Cerro de Pasco y Huánuco se aprecia una visión crítica, cuyos susurros nos hablan de temores y misterios. La muestra se convierte en un descubrimiento, un hallazgo que permite esperar una mayor frecuencia en la visita de una artista cuyo interés resulta absolutamente respetable.
Luis Lama
Setiembre 2009
Del 23 de septiembre al 5 de octubre de 2009
Vértice Galería de Arte
Calle Ernesto Plascencia 350, San Isidro
T +51 1 421-3856
www.galeria-vertice.com
Lunes- viernes: 11:00 am - 2:00 pm - 3:00 pm - 8:00 pm
Sábados: 3:00 pm - 7:00 pm
Fuente: Prensa Vértice Galería de Arte




