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Ciclo de Cine “La fábrica de sueños de Andy Warhol”

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Del jueves 21 al domingo 31 de enero 2010

Las películas de Andy Warhol no son tan conocidas ni han circulado tanto como sus pinturas pero son igualmente importantes e innovadoras. Producidas en simultáneo con las serigrafías, extienden y ahondan el mismo espectro temático: sexo, muerte, belleza, deseo, fantasía, narcisismo, alienación y poder. Hay en ellas rastros visibles de los nombres y las obras que marcaron a Warhol –Jack Smith y las películas de la Paramount, Shirley Temple y el primer porno, Thomas Edison y Rebel Withut a Cause-, pero el ojo de la cámara refleja sin duda su mirada personal. Su imaginario cinematográfico está mayormente habitado por Hollywood, y los grandes estudios -a los que de hecho Warhol ambicionaba llegar algún día- modelizan cada etapa de la producción de su cine. La influencia de sus películas en autores tan diversos como Gus Van Sant, John Waters, Rainer Werner Fassbinder y Pedro Almodóvar es indudable.

Warhol compró su primera cámara -una Bolex 16mm- en 1963 y empezó a filmar. En sus primeras películas, Kiss, Eat, Sleep, Blow Job y Empire, las innovaciones formales eran simples y radicales a la vez: el uso del plano fijo, la ausencia de relato, la casi total falta de edición y un sentido distendido del tiempo logrado mediante el uso de la película muda filmada a una velocidad de 16 cuadros por segundo y proyectada a 24. Como observó Jonas Mekas, unos de sus primeros defensores, estos “desplazamientos sencillos (…) le dieron al conjunto una perspectiva totalmente nueva”. La riqueza de la textura y la vacuidad ideológica, la densidad material y el realismo documental, la espontaneidad y la artificialidad conviven en un prodigioso equilibrio que armoniza los opuestos. En abstracciones poéticas y meditaciones líricas sobre objetos y acciones que la mente ya conoce, la forma no es sino la forma del contenido.

Sus primeras películas le dieron una nueva dimensión al aura de escándalo y radicalismo que tiñó su leyenda desde el comienzo. Así como las latas de sopa Campbell se convirtieron en el grito de guerra del joven movimiento Pop, su película Empire se transformó en sinónimo del underground neoyorquino. En las películas posteriores Warhol introdujo elementos narrativos y personajes, pero enmarcados en situaciones episódicas más que en relatos secuenciales, abiertas a la improvisación y el accidente. Siempre prefirió la performance y la actitud a la verosimilitud y la actuación, y trabajaba con actores no profesionales reclutados en su rebaño de la Factory. Esta predilección culminaba en el uso estratégico de actores travestis, que le permitían explorar materiales hasta entonces considerados tabú, como la homosexualidad, la prostitución, el uso de drogas y el travestismo. Abiertamente confiado al talento de los otros, el proceso era colaborativo, un experimento de creatividad colectiva típico de los sesenta. La idea radical de no interferencia por parte del director se oponía francamente a la concepción dominante en el underground neoyorquino del director como visionario romántico que rechaza las fórmulas prefabricadas de Hollywood y se consagra a la maestría de su oficio. Aún así, la sensibilidad de Warhol es inmediatamente reconocible. Mekas lo resumió admirablemente: “Todo el misterio radica en cómo se sostiene el conjunto. Pasa lo mismo que con los Estados Unidos: la idea, el concepto, lo esencial es de Warhol pero los elementos particulares y los materiales provienen de todas partes, reunidos por un espíritu central.”

La idea que anima esta selección de películas de Warhol es la intersección de la cultura popular y la cultura política de los Estados Unidos. Cada una de las películas incluidas en el programa toca directa o sesgadamente cambios en la vida social y cultural norteamericana durante los sesenta: el auge de la cultura popular, la total dominación que alcanzó la televisión, la colonización de la vida psíquica del individuo por parte de la publicidad y el marketing, y el inminente colapso de los límites entre la esfera pública y la privada. En películas como Vinyl o My Hustler, por ejemplo, el sujeto es reducido a simple material o mercancía intercambiable en el mercado, o un delincuente juvenil es sometido a formas extremas de castigo y rehabilitación. En Poor Little Rich Girl o Lupe, en cambio, el voyeurismo del ojo de la cámara de Warhol capta el exhibicionismo, el narcisismo y la autocompasión de la juventud de su tiempo. Beauty #2 deja ver los métodos sádicos e inhumanos con que Warhol obtenía a menudo sus mayores logros, la humillación, la crueldad y el conocimiento íntimo de la persona con los que conseguía que la actriz principal (Edie Sedgwick en este caso) exteriorizara su desequilibrio emocional. La épica del underground de Chelsea Girls –quizás su mejor obra y sin duda la más ambiciosa- destila la ironías frágiles, las pretensiones y las desilusiones de la utopia y la bohemia. Lonesome Cowboys es una reelaboración camp del western y una versión paródica de la imagen idealizada de la frontera, mientras que por detrás del regodeo en la autoexposición banal de Nude Restaurant se esconde una crítica a la guerra de Vietnam (similar a la de la cultura hippie en términos más amplios). Andy Warhol’s Blood for Dracula, una película de terror spaghetti producida por Warhol y dirigida por Paul Morrissey, es un ejemplo claro de las películas que Warhol produjo según su propia versión del sistema de los grandes estudios de Hollywood.

Como sus mejores pinturas, las películas de Warhol son cápsulas de tiempo de un momento de la vida sociopolítica de los Estados Unidos. Espejo fiel de su época, la neutralidad y la receptividad de su arte le permitieron desnudar la estructura interna y la dinámica de la sociedad de su tiempo, la implacable pulsión de muerte que anida en la ideología afirmativa norteamericana. Pero más que meros documentos, sus películas son productos cambiantes que responden dialécticamente a los fenómenos que describen. En su momento fueron ridiculizadas y celebradas, descartadas como meras farsas y destacadas como pioneras de una nueva tendencia del cine que liberaría al medio. Se las consideró esotéricas y vulgares, materialistas y abstractas, burlonas y poéticas. En la era de Youtube y los reality shows en los que la abyección de cierta autoexposición narcisista le da un giro muy ambiguo a su famoso axioma por el que “en el futuro todo el mundo tendrá sus quince minutos de fama”, las películas de Andy Warhol han demostrado ser proféticas.

Una selección complementaria de películas de la colección Cinemalba vinculadas a la vida y la obra de Warhol acompañará el ciclo de sus propias producciones. Algunas comparten estrellas con sus pinturas, como Elvis Presley en el musical El Rock de la cárcel y Marilyn Monroe en Una Eva y dos Adanes (que también incluye un giro de comedia absurda con Jack Lemmon travestido). En otras –como el clásico de John Wayne, Rio Grande- el género sirve de modelo para las perversiones paródicas de Warhol. También Lo que el cielo nos da, un dramón en saturado Technicolor, se incluye en esa clave: el melodrama clásico de amor prohibido por motivos de clase y la actuación camp del homosexual no asumido Rock Hudson se abren a otra lectura. Algunas de las películas elegidas presentan la dialéctica de la fama que siempre fascinó a Warhol. El ocaso de una vida exhibe la crueldad del star system a través de la historia de decadencia y caída de una vieja actriz menor de Hollywood, interpretada por la inigualable Gloria Swanson, idolatrada por Warhol. El hombre que cayó a la tierra es también una parábola de estrellato y alienación, con David Bowie –que alguna vez compuso una canción sobre Warhol y más tarde lo interpretó en el biopic de Julian Schnabel, Basquiat- en el papel principal. En la soledad que aísla al magnate de la prensa en medio de su fenomenal éxito material en El Ciudadano puede leerse una suerte de cuento moral contemporáneo que también sugiere una analogía con la creciente alienación de Warhol hacia el fin de su vida.

Alfred Hitchcock (alguna vez considerado por Warhol como el más grande director del underground) comparte con Warhol la mirada voyeurista y libidinizante, la inclinación a pigmalionizar a sus actrices, y el talento para la publicidad y la autopromoción. El beso de Cary Grant e Ingrid Bergman en Tuyo es mi corazón marcó en su momento el récord del beso más largo en pantalla, una proeza que Warhol repitió en Kiss. El voyeur sádico y nene de mamá Norman Bates de Psicosis encarna una suerte de alter ego del artista, un sicótico norteamericano sublimado; la película no oculta su gusto por los argumentos de la prensa amarilla y por la producción de bajo perfil, como la serie de Warhol Muerte y Desastre. La película de terror de Michael Powell Peeping Tom también explora la relación entre voyeurismo y violencia: el protagonista, conejillo de indias de los experimentos psicológicos de su padre, se convierte en un asesino serial que filma los asesinatos de sus víctimas cámara en mano. Con John Cassavetes Warhol comparte el gusto por la improvisación y el deseo de que la representación de la vida en el cine sea menos abstracta, más concreta y real. En Una mujer bajo influencia, Cassavetes retrata el lento develamiento de una mujer. El beso de la mujer araña, basado en la novela de Manuel Puig, es una versión del clásico tropo del hombre de cultura gay que se enamora de un heterosexual. El protagonista usa la narración como arma de seducción de su compañero de celda, un militante de izquierda endurecido por la lucha política que llega a descubrir el potencial subversivo de la cultura.

[Traducción: Graciela Speranza]


Grilla de programación

Jueves 21
14:00 Tuyo es mi corazón, de Alfred Hitchcock
16:00 Psicosis, de Alfred Hitchcock
18:00 Río Grande, de John Ford
20:00 El ocaso de una vida, de Billy Wilder
22:00 Una mujer bajo influencia, de John Cassavetes

Sábado 23
16:00 El ocaso de una vida, de Billy Wilder
00:00 Sangre para Drácula, de Paul Morrisey

Domingo 24
14:00 El hombre que cayó a la Tierra, de Nicolas Roeg
16:20 Lo que el cielo nos da, de Douglas Sirk
21:00 Una Eva y dos Adanes, de Billy Wilder

Jueves 28
14:00 El rock de la cárcel, de Richard Torpe
16:00 El ciudadano, de Orson Welles
18:00 Outer and Inner Space + Kitchen, de Andy Warhol
20:00 The Chelsea Girls, de Andy Warhol
00:00 Lonesome Cowboys, de Andy Warhol

Viernes 29
14:00 Peeping Tom, de Michael Powell
16:00 Imitation of Christ, de Andy Warhol
18:00 Lupe, de Andy Warhol
00:00 My Hustler, de Andy Warhol

Sábado 30
14:00 El ocaso de una vida, de Billy Wilder
16:00 Poor Little Rich Girl, de Andy Warhol
18:00 Nude Restaurant, de Andy Warhol
00:00 Vinyl, de Andy Warhol

Domingo 31
14:00 Blow Job + Kiss, de Andy Warhol
15:45 Beauty 2, de Andy Warhol
22:00 El beso de la mujer araña, de Héctor Babenco

Entrada General: $15.- Estudiantes y jubilados: $8.-
Abono: $65.- Estudiantes y jubilados: $33.-
MV: exhibiciones con música en vivo

AVISO: La programación puede sufrir alteraciones por imprevistos técnicos.

Sitio web de la exposición: www.malba.org.ar/warhol

Andy Warhol, Mr. America
Del 23 de octubre al 22 de febrero de 2010

MALBA-Fundación Costantini
Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
Avenida Figueroa Alcorta 3415 C1425CLA
Buenos Aires, Argentina
+54 (11) 4808-6500
Sala 5 (2º piso) y sala 3 (1º piso)
www.malba.org.ar

Fuente: Comunicación MALBA

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