Viernes, 25 de Mayo de 2012

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Carlos Cruz-Diez: El Color Sucede

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Desde el miércoles 25 de febrero, y hasta el 27 de junio, puede verse en el Museu d´Art Espanyol Contemporani, de Palma, la exposición Carlos Cruz-Diez: El Color Sucede, que muestra las investigaciones sobre el color que durante los últimos cincuenta años ha realizado el pintor venezolano Carlos Cruz-Diez (Caracas, 1923) y que le convierten en uno de los artistas más relevantes dentro y fuera del movimiento cinético.

La exposición cuenta con unas 20 obras, fechadas entre 1954 y nuestros días. Entre las primeras obras se incluyen las realizadas durante la temporada que pasó en España, en el pueblo catalán de Masnou, antes de trasladarse a París, ciudad en la que vive desde hace muchas décadas. Se ofrece también una parte documental con catálogos, fotografías y algunos ejemplos sobre sus procesos de trabajo, así como muestras de su labor como diseñador gráfico.

Las obras proceden de la colección del artista, Atelier Cruz-Diez, de la Fundación Allegro, del Musée national d´Art Moderne, Centre Georges Pompidou de París y del MUBAG, de la Diputación Provincial de Alicante.

Aunque las obras de Carlos Cruz-Diez han estado presentes en las grandes exposiciones europeas que desde los años sesenta se han dedicado al cinetismo, al arte latinoamericano o a las corrientes cinéticas, nunca se había ofrecido en España una muestra individual como la que ha organizado la Fundación Juan March, primero en Palma, en el Museu d´Art Espanyol Contemporani y después en el Museo de Arte Abstracto Español, de Cuenca.

El catálogo, del que se ha hecho una versión en castellano y otra en inglés, incluye un ensayo (La razón del color) del comisario invitado de la exposición Osbel Suárez, así como una amplia entrevista de Gloria Carnevali con el artista, una cronología detallada y un listado de exposiciones individuales y colectivas y de su filmografía. Como publicación complementaria se ha realizado una nueva edición, corregida y aumentada, del libro del propio Carlos Cruz-Diez, Reflexión sobre el color (Caracas, 1989); y a su vez la primera edición en inglés, Reflection on Color (Fundación Juan March, 2009).

El carácter fuertemente sistemático, reflexivo y orgánico de la obra de Cruz-Diez hace posible que una exposición sobre su trabajo consiga ser representativa sin ser necesariamente –como es el caso de esta– una muestra extensa. De hecho, las dos decenas de obras escogidas para la exposición recorren todo el arco temporal de su creación, y se presentan en orden cronológico. Al mismo tiempo, se ha atendido también a la inclusión de cada una de ellas en las distintas series en las que el artista -al ritmo de su reflexión y de su enorme e industrioso afán de experimentación- ha ido organizando el corpus de su trabajo. Se trata de series denominadas con neologismos tan específicos y propios de Cruz-Diez como “inducción cromática”, “fisicromía” o “cromosaturación”, que, por su novedad, son todo un índice de su originalidad e inventiva.

Al hojear el catálogo resulta evidente que esa originalidad -tan eficaz de cara a alcanzar los propósitos de aquella reflexión que ha guiado y guía la práctica artística de Cruz-Diez- ha girado siempre en torno a algo que, en él, no es ni “tema”, ni “motivo” pictórico ni “asunto” artístico, sino más bien un “medio”. Es el medio que constituye aquello que para Cruz-Diez es un acontecimiento real y primigenio: el color.


De la representación a la creación del movimiento
(un curso de cinco conferencias en el Museo)

Paralelamente a esta exposición se ha programado un curso, de cinco conferencias, bajo el título De la representación a la creación del movimiento, que propone una reflexión sobre el movimiento en el arte, especialmente en sus antecedentes históricos, en su relación al color, a las experiencias sensoriales y a la implicación dinámica del espectador en la obra y, en general, a los temas que pueden reunirse en torno al llamado “movimiento cinético” o “arte cinético”. Éste, como es notorio, no sólo constituye uno de los puntos culminantes de la historia de la representación y la creación del movimiento, sino que ha sido el punto de partida de muchas experiencias estéticas hoy ampliamente presentes en nuestra contemporaneidad.

*El jueves 5 de marzo, Mercè Gambús
(Doctora en Historia del Arte y profesora titular de Historia del Arte en la Universidad de las Islas Baleares), ofrecerá la conferencia La representación del movimiento. De la prehistoria al Barroco.

*El miércoles 11 y el jueves 12 de marzo, Javier Arnaldo
(Doctor en Historia del Arte, profesor titular de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid y Conservador del Museo Thyssen-Bornemisza) hablará respectivamente de Pintura y movimiento: el ideal romántico de la musicalización del color y de La abstracción: el modelo intangible del arte en las vanguardias históricas.

*El jueves 19 y el viernes 20 de marzo, Teresa Lanceta
(Artista y doctora en Historia del Arte) hablará sobre El ambiguo transcurrir de la belleza y Cinético, respectivamente.

Todas las sesiones a las 19,00 horas en el Museo
(Sant Miquel, 11).
Plazas limitadas. Certificado de asistencia
Más información en el Museo:
www.march.es/museopalma
museupalma(arroba)mail.march.es


Carlos Cruz-Diez
Afección por el Color

Desde que inicié mi aventura de pintor en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas he tenido y desarrollado una profunda afección por el color. Creía que cada mancha del pincel aplicada sobre la tela era un mensaje afectivo de primer orden y un testimonio inaplazable a comunicar. He insistido en hacer del color una vivencia, con un impacto afectivo que se sobrepusiese a cualquier otro artificio del acto de pintar. Para lograrlo, emprendí una larga reflexión nutrida de lecturas encaminadas a entender el por qué de muchas cosas y tratar de adquirir una noción universal del arte y de mi tiempo.
De niño quería ser pintor y mi formación fue de pintor. A los 17 años inicié los estudios de pintura en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas y, a medida que avanzaban mis conocimientos, me afianzaba en la convicción de que la profesión de artista no era un simple placer personal o una manera de evadir esponsabilidades, un encierro en un mundo ajeno a la realidad, sino más bien un compromiso espiritual ante uno mismo y ante la sociedad.
No soy poeta, ni escritor, ni historiador, ni filósofo. Sólo soy pintor. Por eso pensé que investigando un mundo eminentemente “pictórico y perceptivo”, como lo es el del color, podría encontrar una vertiente que fuera expresión de mi tiempo y no hubiese constituido motivo de reflexión para otros artistas.
El color se me reveló como un importante medio de estímulo a la percepción de la “realidad”. La “realidad” de hoy, nuestra noción de realidad, que no es la misma que tenía el hombre del siglo XII, para quien la vida era el tránsito a la eternidad. Nosotros, por el contrario, creemos en lo efímero, sin pasado ni futuro; todo se modifica y se transforma en el instante. La percepción del color nos revela esas nociones. Pone en evidencia el espacio, la ambigüedad, lo efímero, lo inestable, siendo además un soporte de mitos y afectos.

Fragmento del prólogo que Carlos Cruz-Diez ha escrito para la segunda edición (2009) de su libro Reflexión sobre el color (Caracas,1989)

Museu d´Art Espanyol Contemporani
25 de febrero-27 de junio 2009
Palma

Museo de Arte Abstracto Español
17 de julio-15 de noviembre 2009
Cuenca

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