Del 1 de octubre de 2009 al 6 de enero de 2010
El título de esta nueva presentación de una selección de obras procedentes de la Collecció d’Art Contemporani de l’Ajuntament de Lleida que dialogan con seis obras de la colección del Museu d’Art Contemporani de Barcelona, quiere ser un claro homenaje a las aportaciones del teórico y activista norteamericano Seth Siegelaub. A finales de la década de los sesenta, sus propuestas expositivas, llevadas a cabo desde Nueva York, pero ya en aquel momento con una clara voluntad globalizadora, supusieron, de la mano de los artistas conceptuales, una ruptura y una absoluta innovación en el ámbito del comisariado de exposiciones. El título remite a la invitación de la muestra “January 5-31, 1969”, en la que el catálogo substituyó prácticamente a la exposición y se convertía en una experiencia determinante en el sentido de reconsiderar la exposición como una plataforma de reflexión y difusión de determinadas ideas, no sólo estéticas, sino como respuesta a la sociedad de la que surgían.

En cada nueva presentación de la colección y con cada nuevo diálogo con otras piezas que nos proponemos, las obras se reactivan y, al interactuar, establecen nuevos diálogos y sugieren nuevos conceptos y nuevas ideas, que las arraigan en la sociedad actual. En esta ocasión, las referencias a artistas y a obras primordiales de la colección del Macba ponen en evidencia el flujo imparable de la historia del arte, atenta inevitablemente a cuestiones primordiales como el ser humano, sus capacidades comunicativas y su hábitat privado en relación con el espacio público.
Glòria Picazo
Ignasi Aballí, Pep Agut, Lara Almarcegui, Helena Almeida, Martín Azúa/Gerard Moliné, DanielBuren, Daniel Canogar, Daniel Chust Peters, Santiago Cirugeda, Dan Graham, Alicia Framis, Abigail Lazkoz, Miquel Mont, Julia Montilla, Bruce Nauman e Ignacio Uriarte.
El Cuerpo y la Acción
El periodo conceptual encaminó el arte hacia su desmaterialización, en un intento de acabar con el carácter aurático del objeto artístico. Las ideas, el texto, la acción y el documento, ya fuera escrito, fotografiado y filmado, acabaron conviviendo con los cuadros de grandes dimensiones y las pesadas esculturas.

Las herramientas de trabajo eran nuevas, y las posibilidades, ilimitadas. Los creadores se encontraban reflexionando sobre su condición de artistas y el propio medio, y su relación con el entorno y otras disciplinas. Bruce Nauman, a finales de los años sesenta, bajo la influencia de músicos como John Cage, escritores como Samuel Beckett y filósofos como Ludwig Wittgenstein, tomó su cuerpo como soporte formal y material para la obra de arte. Inició un trabajo basado en acciones que realizaba en solitario en su estudio y transformaciones del propio cuerpo, que quedaban documentadas en vídeos o fotografías.
La presencia del cuerpo y su rastro, talmente como si fuera una fantasmagoría, también es el campo de trabajo de Daniel Canogar. En sus primeros trabajos incorporaba su cuerpo con el fin de reafirmar nuestra corporeidad en un momento histórico que continuamente desplaza y niega al individuo.
El Gesto i la Acción
Helena Almeida / Abigail Lazkoz / Julia Montilla / Ignacio Uriarte
Hay trabajos en los que resuenan disciplinas tradicionales como el dibujo y la escultura; sin embargo, no se nos muestran de una manera explícita. En estos casos, se ha subvertido la disciplina en cuestión para ampliar y enriquecer los registros de ejecución y recepción.

La sólida trayectoria de Helena Almeida demuestra la riqueza existente entre los límites disciplinarios. En sus trabajos su cuerpo y sus gestos activan el dibujo o la pintura, algo que queda fijado por la fotografía.
Desde una vertiente escultórica, Julia Montilla, en su serie “Detenido”, también fijó fotográficamente nos cuerpos que tienen sus cavidades y ranuras llenas de materia.
Siguiendo con el dibujo, Abigail Lazkoz desplaza un trabajo previo sobre papel a la pared, con lo que cambia su escala y le concede una vida efímera, supeditada a la duración de la exposición.

Finalmente, Ignacio Uriarte modela un material aparentemente anodino como una libreta que podemos encontrar en cualquier papelería, hasta alcanzar líneas y relieves que amplifican un gesto repetitivo y obsesivo que no vemos, pero intuimos.
Pintar Sin Pintar
Ignasi Aballí / Pep Agut / Daniel Buren / Miquel Mont
Hay una pintura que evita la visceralidad del gesto y la carga matérica. Una pintura que se interroga a ella misma y a su entorno, que ha abandonado los límites que imponía el marco y, ha ocupado otros lugares utilizando otros materiales, totalmente ajenos a la tradición del medio.
A finales de los años sesenta, Daniel Buren empezó a intervenir por cuenta propia en espacios públicos que de repente eran transformados por rayas monocromas de un grueso estándar, desafiando de esta forma los espacios y soportes del arte convencional.
El camino iniciado por Buren y otros contemporáneos suyos ha tenido continuidad hasta la actualidad.
Miquel Mont instala sus pinturas ocupando muros y suelos; Ignasi Aballí trabaja con la acumulación del polvo de su estudio sobre distintas superficies, y Pep Agut, desde la sobriedad, nos remite a los laberintos que sugirió Giovanni Battista Piranesi en sus Carceri d’Invenzione (siglo XVIII).
Arquitectura y Utopía
Lara Almercegui / Azúa&Moliné / Santiago Cirugeda / Alicia Framis / Dan Graham
Existe una arquitectura que se ha superado a sí misma y que sin la utopía no existiría. Antonio Sant’Elia, a principios del siglo XX, y el grupo Archigram, más adelante, proyectaron edificaciones y ciudades imaginarias que hoy son realidad.
El terreno de lo posible –donde se buscan soluciones a aquellos aspectos del presente que no nos gustan– ha sido muy fértil en las artes visuales. Dan Graham, desde los años sesenta, ha vinculado su trabajo a la arquitectura. En el caso de Alteration of a Suburban House muestra un concepto utópico de urbanismo en el que relaciona la ciudad jardín decimonónica con la arquitectura de las zonas residenciales de la clase media norteamericana.
Alícia Framis, con la serie “Remix Buildings”, crea espacios híbridos donde convergen armoniosamente situaciones extremas, como por ejemplo un crematorio que da calor a un recinto para los sin techo.
Santiago Cirugeda proyecta y construye un aulario en forma de trinchera en la azotea de la facultad de Bellas Artes de Málaga. La casa nido de Azúa y Moliné nos ofrece la posibilidad de cambiar la masificación de las ciudades por la tranquilidad del campo. Daniel Chust Peters recrea repetitivamente su estudio, a modo de refugio o autorretrato. Y Lara Almárcegui recupera y documenta espacios abandonados de diferentes ciudades, donde surgen alternativas como los huertos y los jardines urbanos.
Del 1 de octubre de 2009 al 6 de enero de 2010
Centre d’Art la Panera
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25002 Lleida
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Prensa La Panera




