La primera exposición que Simeón Saiz Ruiz realizó con el título de J’est un je data de 1996. Lleva trabajando pues más de una década en esta serie de cuadros sobre las pasadas guerras de los Balcanes basada en las imágenes de prensa y televisión que aparecieron durante el conflicto. La serie se comenzó en la fase final de la guerra en Bosnia-Herzegovina, cuando más recrudecida estaba la violencia en esta zona, continuó contemporánea al estallido en Kosovo, y sigue hoy en día cuando los conflictos que la originaron aparentemente están sellados pero en realidad siguen presentes como demuestra el proceso de independencia de Kosovo.

Los cuadros, en su comienzo, imitaban el ilusionismo propio de la fotografía y el video desde los procedimientos propios a la pintura, para ir deslizándose de una forma lógica y natural hacia la imitación del píxel de la televisión. Este cambio venía propiciado por la importancia que adquirió, en el discurso que el autor iba tejiendo en torno a la obra, el enfatizar el carácter documental de las fuentes. La complejidad y la lentitud que esta imitación introducía ocasionó que la serie fuera creciendo muy lentamente en los últimos años, imposibilitando casi realizar exposiciones individuales con obra nueva.
La exposición que se presenta, coproducida entre la Universidad de Salamanca, la Universidad de Valencia y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, permite mostrar la serie con una amplitud que el pintor no había podido realizar hasta ahora. Por un lado, en las sedes de Salamanca y Valencia se podrán ver los cuadros de la última fase, aquellos que precisamente por la laboriosidad de su ejecución nunca se han visto juntos hasta esta ocasión. Y en la de Toledo, se podrá ver toda la obra que constituye la serie a fecha de hoy, y por primera vez se podrá apreciar la secuencia de las imágenes en las diez posiciones que estructuran la serie.
Las fotografías procedentes de la prensa y la televisión son refotografiadas situadas en cada una de las diez posibles inclinaciones respecto al objetivo de la cámara, que van desde una visión casi rasante a una posición frontal. Método que da lugar a todo un abanico de deformación de la imagen que va desde una compresión casi límite de las formas, que las hacen irreconocibles, hasta la imagen original sin deformación alguna. Este procedimiento ordena la serie en una secuencia que introduce un proceso de desvelamiento conforme el espectador va pasando de unas imágenes abstractas a otras reconocibles cada vez con más nitidez.
La dificultad del reconocimiento y la imposibilidad de que la imagen te abandone una vez se ha llevado a cabo el reconocimiento se convierten en tema de la obra. A través de ese recurso el autor pretende que al espectador le sea difícil desentenderse de las imágenes, todas de víctimas del conflicto. La posibilidad de ver todas las imágenes juntas le permitirá al espectador comprobar si la repetición de escenas de víctimas inhibe su efecto traumático o si por el contrario manifiesta lo abyecto, lo que ha quedado fuera de la imagen y que puede aparecer sin embargo en su mente.
La serie no enjuicia a los agentes en el conflicto ni distingue entre víctimas, sino que más bien dirige la atención hacia nuestra recepción y a cómo en esa recepción se ponen en tela de juicio nuestras convicciones sobre cómo, cuándo y dónde se puede generar violencia. Al final, la obra pretende disuadir al espectador de utilizar la violencia en nombre de una identidad, sea ésta la que sea, la de un estado, una nación, una cultura, una religión, una raza, una clase o un género.
Sala de Exposiciones Hospedería Fonseca, Universidad de Salamanca
Del 7 de Marzo al 11 de Mayo de 2008
La Nau, Universitat de València
Del 22 de mayo al 25 de agosto de 2008
Museo de Santa Cruz, Toledo
Del 4 de septiembre al 4 de noviembre de 2008
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Fuente: Servicio de Actividades Culturales. Universidad de Salamanca




