La literatura escrita por mujeres ha sido protagonista del primer domingo de la Feria, en una mesa redonda organizada por Sial Ediciones en colaboración con el Pen Club de España. Salomé Ortega, María Huidobro, Gloria Nistal, Ängela Reyes, Lola Santiago, Pura Salceda, Consuelo Menéndez y Erika Reuss han dialogado sobre cómo se ven a sí mismas y la situación de un género cuya denominación resulta controvertida.
Madrid, 1 de junio de 2008
“Traemos esta mañana otro punto de vista, alejado del que la tradición ofrece. Sin embargo, no es diferente la calidad de la escritura que vamos a mostrar aquí”, ha dicho el poeta y traductor José Ramón Trujillo al presentar a las escritoras en el Pabellón Carmen Martín Gaite.
Las ponentes han expresado su malestar contra el apartheid que ha padecido durante siglos la llamada literatura femenina. En pleno siglo XXI cabría esperar que la situación hubiese cambiado en algo, pero no es así. “Esta tertulia sobre la mujer y la literatura me congratula porque las mujeres escriben, pero me entristece porque significa que todavía no se han superado prejuicios y tenemos que estar dando explicaciones sobre si hay o no diferencia entre la literatura escrita por hombres o por mujeres”, se ha quejado Salomé Ortega, autora de La alfombra y la palmera y la media luna, un hermoso relato contra la injusticia de la ablación. Autora comprometida, Ortega se ha referido a Virginia Wolf y su lucha contra el convencionalismo que aprisiona a las mujeres, “sobre todo en el mundo musulmán”.
De las dificultades que sufren las mujeres en África sabe bien Gloria Nistal, experta en Cooperación, profesora de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial y directora de la revista El árbol del centro. “Como mujer cada vez me siento más orgullosa de serlo y con el paso del tiempo encuentro que mi abrigo de mujer me queda cada vez mejor”, ha dicho la autora del poemario Desde el trópico. “En Occidente las mujeres deberían ser militantes de sí mismas, no son conscientes de la libertad que tienen comparada con la de sus congéneres africanas”, ha reivindicado.
Murallas interiores
De las murallas interiores ha hablado Lola Santiago al presentar su novela, Blues del silencio, donde se asoma a los pasadizos de dolor donde la humanidad se retuerce, la enfermedad mental, pero en la que subyace un fondo de invencible esperanza. Lola Santiago no se ha conformado con narrar los padecimientos de una interna en uno de estos santorios; a Lola Santiago le interesan, sobre todo, las vicisitudes interiores de su protagonista.
Fueron otras murallas las que llevaron a Consuelo Menéndez a escribir poesía. El nacimiento de su hija con una minusvalía física supuso para la autora muchas horas de cuidados y pasar gran parte del tiempo en casa. “Entonces decidí ponerme a escribir”, ha comentado. Fruto de esa experiencia son dos poemarios y su recién publicado Doce nombres de mujer y un relato.
Erika Reuss, autora de Cómo eligieron los animales a su jefe, conoce bien la realidad africana como traductora y especialista en la historia del continente. “Allí las mujeres, que son las depositarias de la tradición oral, no tienen la oportunidad de expresarse”, ha dicho al señalar que aunque en el Viejo Continente las mujeres siempre han podido escribir, son muy poco leídas. Reuss ha recordado a grandes escritoras como Sor Juana Inés de la Cruz, Pearl S. Buck, Agatha Christie frente a africanas como Raquel Llombé o María Nsué.
Prensa: Gabinete de Prensa Feria del Libro de Madrid
www.ferialibromadrid.com




