Nuevos horizontes en la geografía personal de la Colección Beulas-Sarrate
Un proyecto de Chus Tudelilla
Asomarse al interior es una invitación a explorar nuevos horizontes en la geografía de la colección Beulas-Sarrate. Las miradas privilegiadas de lectores artísticos vinculados a los más diversos ámbitos de la cultura y el conocimiento brindarán nuevos encuentros, renovadas interpretaciones y decisivos impulsos de futuro al legado Beulas.
La intuición y la capacidad reflexiva han sido los argumentos que han prevalecido en la elección de las personas invitadas a mirar y contemplar las obras de la Colección Beulas- Sarrate en el ánimo de fortalecer nuevas visiones.
El proyecto se abre en una primera fase a diez invitados, cuyas propuestas serán presentadas en el CDAN. Fundación Beulas en función del programa de exposiciones del centro. El primer horizonte fue el presentado por el artista aragonés Fernando Sinaga, al que han seguido en 2007 las propuestas del músico oscense Juanjo Javierre, el escritor Manuel Vilas y el pintor Enrique Larroy. 2008 inicia con el proyecto de Mariano Anós ( actor, director de teatro y pintor ), al que seguirán Vicente Villarrocha (pintor), Jorge Gay (pintor). Dentro de la línea de trabajo pedagógico realizada desde el CDAN. Fundación Beulas, otra de las propuestas será la realizada por un grupo de alumnos y profesores que hayan participado en las actividades del CDAN.
Mariano Anós
Figura del Horizonte

Es trabajo de siglos el paisaje
Cuya luz va a morder casual retina,
Carroña vengadora que examina
Al mortal que le rinde vasallaje.
Leerás la penuria de su encaje
Como cuerpo es tu cuerpo de doctrina,
Que hasta el azul más cauto al fin termina
En sustancia amarilla de lenguaje.
Un eco de tu ausencia es la figura
Que en el temblor fugaz del panorama
Dibuja una precisa arquitectura.
El secreto del mundo es su proclama.
No hay ver si no es el verse la espesura.
No hay nombrar sin nombrarse como trama.
Un soneto es un paisaje vertical. El celaje de los cuartetos parece desplegarse con cierta fluidez. El segundo terceto (primer término, denso, terrenal) puede venir un dios a imponerlo en su evidencia. De condición esquiva, es el primer terceto el que resiste, como herida rebelde a la sutura. Es donde está el trabajo. Pasar del cuatro al tres: tarea que roza lo imposible. Hay que aterrizar, pero cómo, dar cuenta de un salto que del ojo al cerebro se extravía. Un esfuerzo agotador. ¿Por qué? Se trata de la figura del horizonte, es decir del pánico.
Todo paisaje es un paisaje con figuras. Es en realidad la loca empresa de afanarse en borrar las figuras que lo asedian. Reducir el terror, quizá para encontrarle otra distancia que nunca será la del reposo. No le está permitido. Pintar un paisaje es afrontar el horizonte de la derrota. La aventura estará en la peripecia de llegar hasta ella, ser capaz de reconocerla y tener el valor de retirarse susurrándose al oído: ya está, no puedo más, acepto sostener el intervalo hasta la próxima derrota. Una y otra vez inacabando: un paisaje es por fuerza plural, jirones de una terca sucesión de fracasos. Beckett: “Fracasa otra vez, fracasa mejor”.
Aparato digestivo de lo real que escapa siempre, que no hace otra cosa que escapar (y sólo su escapar es lo que de verdad nos pertenece), la figura del horizonte multiplica sus disfraces hasta el vértigo, pues el vértigo al fin es la misión que tiene encomendada. Y qué vamos a hacer sino caer en sus disfraces, recomenzando siempre, como el mar, como Claude, como Turner, como Rothko, como cualquiera que, libre de dioses, se atreva a aventurarse en el temblor de lo sagrado.
Pues el paisaje tiembla: es lo que tiembla. El formato qué importa. Qué importa el ciervo, la montaña, el puente, el surco, la alameda. Queda el temblor, abismándose. Porque “hay una grieta en todas las cosas, así es como entra la luz” (Leonard Cohen lo dejó cantado). La herida de la luz, la que salva del agujero negro, exige una renuncia a lo completo. Se pinta si acaso, justamente, la grieta, eso que no está ahí, que pertenece al tiempo de antes de lo que está ahí, y al que estará después. De manera que (María Zambrano lo dejó escrito) el problema de la pintura no es el espacio, sino el tiempo. El problema es tratar de entender en qué consiste ese problema. Quien pinta espera no entenderlo nunca. Tal vez una mujer embarazada entienda algo. A espaldas del reloj, en una calma furiosa, custodia el tiempo, lo desmide. No dice nada. No tiene nada que decir. Por si acaso, no está de más la precaución de ponerla por testigo, haciéndose cargo de todas las figuras huidas, borraduras del horizonte.
Mariano Anós
Colección Beulas-Sarrate. Obras seleccionadas:
Ignasi Aballi. Carbó i Ferró. 1987. Carbón vegetal y plancha de hierro / lienzo
Vicente Badenes. Paisaje. 1983-1984-1985. Pigmentos acrílicos y temple al huevo /
algodón
José Manuel Broto. Tanto. 1986. Acrílico / lienzo
Alberto Carrera Blecua. Paisaje. 1981. Técnica mixta / papel
Joan Hernández Pijuán. Paisaje. 1984. Serigrafía
Antón Lamazares. Qui-é. 1987. Técnica mixta / carbón y madera
Fernando Lerín. Pintura nº41. 1983. Óleo / lienzo
Joaquim Mir. Termas Orión. Santa Coloma. C. 1937. Óleo / lienzo
César Montaña. Gravidez. 1958. Bronce
Antoni Tápies. Caligrafía Vertical. 1988. Aguafuerte
Romá Vallés. Entre segles. 2001. Técnica mixta / lienzo
Del 7 de marzo al 6 de abril de 2008
CDAN Centro de Arte y Naturaleza
Doctor Artero, s/n I Huesca 22004, España
Tel. 974 23 98 93
www.cdan.es
Horario
Martes a sábado de 11 a 14 y de 17 a 20 h
Domingos y festivos 10 a 14 y de 17 a 20 h
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sábados 12 y 18 horas
domingos 12 horas
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Fuente: Prensa CDAN




