Varias escenas frías y un paisaje dorado
Dos movimientos: cómo la mañana se acerca a vos, cómo vos alcanzás la mañana. Entre la pausa encantadora del sueño o el encanto de la noche afuera transcurren estas dos entradas al día nuevo.
Y sus planteos.

Alguien acerca bandeja y desayuno a tu cama. Alguien te llama de regreso rozando tu brazo con el agua mineral y detrás ya está la luz insinuada.
Dos movimientos, dije, dos opciones sin dolor. Como si fuera posible por voluntad proponer una mañana –otra– y hacerla real. Para mí. Para vos. ¿Para todos los demás? Esta constelación no abre esa pregunta pero sí evidencia uno de sus bordes: luminoso y de andar ligero. Casi ruidito de latas, botellas y vasos al salir después de la fiesta y el baile con los brazos en alto. Reencuentro con la luz diurna, forma de reingreso a eso que quedó afuera esperando por vos: tus jornadas, el trabajo de los días.
“Oh Bice Portinari, así son las mañanas de este mundo” afirma Saer desde otra mañana distinta. Y es ese así el que abre un resquicio en el poema y se hermana a la atomización propuesta por esta mañana del mundo facetada en pequeñas instancias: como si la voz planteara, cada vez, así, también así, o así.
Esa tentativa para la mañana que cada mañana insiste con su llegada.
Presencia y transcurso: invitaciones pequeñas, casi a escala. Convocada por Estol, la mañana se despliega en infinidad de registros más o menos íntimos, cuchicheo al oído, notita dejada en el portero eléctrico, también grito de despedida luego del desayuno cuando el grupo se divide para tomar distintos caminos. Cita de días, amores y pasiones: eso que permite que a esta velada tengan invitación Félix y Gabriel, también Sebas o Flavia. Una escalera. Esa naranja. Y las plantas de otras terrazas.
Igual que en una fiesta, podés elegir dónde hacer foco. O simplemente desenfocar y que en esa desatención se evidencien cómo distintas líneas se unen y separan trazando dibujos diferentes. Igual que en una fiesta todo es suceso y transcurso: fragilidad de eso que no va a ser atrapable. Por suerte.
Andi Nachón
Del 26 de marzo al 3 de mayo de 2008
Ruth Benzacar Galería de Arte
Florida 1000 - Buenos Aires, Argentina
Lun a Vie de 11.30 a 20.00, Sab de 10.30 a 13.30 hs.
Tel 4313 8480
Fuente: www.ruthbenzacar.com




