Jueves, 24 de Mayo de 2012

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Ignacio Pinazo en Italia

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La exposición “Ignacio Pinazo en Italia” prosigue con el ciclo de muestras dedicadas por el IVAM a difundir e investigar la inmensa obra del pintor valenciano. Esta nueva se centra en el período 1870-1880, que coincide con las dos estancias de Ignacio Pinazo en Italia, con el objetivo de completar su formación. Es esta una década decisiva en la vida y la obra del artista ya que está repleta de descubrimientos y proyectos que culminan con la realización de varias de sus obras maestras. La exposición, comisariada por el catedrático de de Historia del Arte de la Universidad de Valencia, Francisco Javier Pérez Rojas, reúne un total de 255 piezas entre óleos y dibujos, la mayor parte de las cuales se exhiben por primera vez.

En 1872 Pinazo aspira a la beca de pensionado en Roma de la Diputación de Valencia, sin éxito, lo que no le impide realizar un viaje por cuenta propia que se verá completado con una segunda estancia oficial como pensionado entre 1876 y 1880. El primer viaje a Italia de Ignacio Pinazo, libre de compromisos oficiales, es muy importante en su evolución y tuvo resultados inmediatos. En Italia puede ver las obras de los grandes genios del Renacimiento y entrar en contacto con el ambiente artístico que allí se respira. Aunque París ya había desplazado a Roma como lugar de atracción y laboratorio de la pintura moderna, esta última ciudad seguía siendo un punto de confluencia internacional que favorecía la presencia de las distintas academias internacionales allí existentes. En su primer viaje Pinazo entra en contacto con el círculo de Fortuny en Roma, al cual llego a conocer un poco antes de su prematura muerte. Pinazo era un gran admirador de Fortuny y Rosales que fueron sus auténticos guías y modelos en este momento.

En su estancia de 1873-1874 Pinazo no realiza grandes composiciones, sino estudios y obras de pequeño formato inspiradas en la realidad más inmediata. El paisaje y la pintura al aire libre se abren camino con decisión a partir de este momento, pues hasta ahora había cultivado preferentemente el retrato y la pintura costumbrista. Su visión del paisaje se distancia de la de otros cultivadores del género. El paisajismo valenciano todavía escogía basándose en criterios de excelencia y singularidad (paisajes de altas montañas abordados desde una perspectiva realista, panorámicas, pinturas de monumentos...) y, aunque la realidad geográfica más inmediata y cotidiana comenzaba a ser descubierta y valorada, nadie la abordaría con el sentido tan claro de contemporaneidad como Pinazo. Aparece así una nueva percepción de la naturaleza que pronto supera los antecedentes valencianos y tiene mucho que ver con la renovación que habían trazado Fortuny y Rosales.

La serie de vistas y perspectivas que realiza del claustro de San Juan de Letrán, que ahora se identifica en su secuencia, son de lo más especial de este momento. De 1874 es el retrato que hace de una Ciociara; ejemplo de su interés por reflejar los tipos italianos más genuinos. Pinazo desarrollará una amplia galería de tipos italianos a lo largo de sus dos estancias, pero será el paisaje uno de los apartados que parece descubrir y desarrollar con mayor agrado. Pinazo es un paisajista puro; curioso y analítico, es un observador atento del entorno, con una extraordinaria sensibilidad hacia las bellezas y manifestaciones de la naturaleza.

A su regreso a Valencia en 1874 el horizonte de pintor se ha enriquecido considerablemente y puede competir con más seguridad a la pensión de la Diputación de 1876, que ahora obtiene con el lienzo de tema histórico Desembarco de Francisco I en Valencia. Tras contraer matrimonio con Teresa Martínez marcha a Roma. La labor que despliega en estos cuatro años es extraordinaria y con muy pocos paralelos entre los artistas de su tiempo. Pinazo no sólo cumplió rigurosamente con sus envíos sino que tuvo tiempo de realizar cientos de estudios y apuntes al óleo del natural, que junto con la ingente cantidad de dibujos que realizó, constituyen una de las crónicas más vivas de la vida italiana, lo cual no hace sino evidenciar la universalidad de su obra. Pinazo abre ahora la tan aludida vía del llamado luminismo valenciano, del que es uno de sus indudables creadores. Los asuntos de playa, los paisajes urbanos, los tipos pupulares y hasta los temas de historia son abordados con unas perspectivas claramente modernas.

Tan sólo las obras que realiza en estos años de pensionado serían suficientes para situar a Pinazo en una primera plana de la pintura europea de su tiempo. Lienzos como El guardavías, Juegos ícaros, Baco niño o Las hijas del Cid, son algunas de las obras enviadas a la Diputación de Valencia. Los estudios del desnudo constituyen uno de los apartados más particulares de sus trabajos en Italia, que ahora se pueden admirar en su conjunto desvelándonos sus fases creativas y proceso.

En Italia se reafirma también el impresionismo pinaziano a través de de sus estudios y repentes del natural. Se han identificado y documentado ahora unas serie de piezas de indudable valor histórico que abordan los funerales del rey Vittorio Emanuele y Pio IX.
El viaje a Venecia queda igualmente reflejado en un conjunto fascinante de vistas de a ciudad. Culminación de la estancia en Italia es la realización del lienzo de Don Jaime I en el momento de entregar la espada al infante Don Pedro. La complejidad y autoexigencia de la pintura de Pinazo se pone de manifiesto en los innumerables estudios que realiza de este lienzo, el conjunto de los cuales se exponen ahora en el IVAM coincidiendo con la celebración del centenario de Jaime I. Estudios y bocetos que tienen entidad en si mismos como magníficos retratos individuales.

La muestra deja patente la extraordinaria fecundidad de Pinazo en este momento. Como complemento de estas investigaciones llevadas a cabo por el comisario y el equipo de investigadores, se ha editado un voluminoso catálogo con más de trescientas ilustraciones que documenta y estructura la producción de estos años. Se trata de una obra de referencia imprescindible para el conocimiento de la obra de Pinazo y de la pintura valenciana en general por las múltiples ramificaciones que tiene la aventura plástica de Pinazo. Han escrito en el catálogo Fco. Javier Pérez Rojas, Carlos González, Aida Pons, Andrés Jiménez, Flavia Matitti, Mateo Sagramora, Franco Tirletti y Vicente García Edo.

Ignacio Pinazo en Italia
IVAM Institut Valencià d’Art Modern
Del 23 de septiembre al 23 de noviembre de 2008
Organiza: Institut Valencià d’Art Modern.
Comisario:Francisco Javier Pérez Rojas .
Patrocina: Grupo Secopsa

Información general para el visitante
Dirección: Guillem de Castro, 118
Valencia 46003
Horario: Martes – domingo 10.00 h – 21.00 h
Lunes cerrado
Teléfono: +34 96 386 30 00
Fax: + 34 96 392 10 94
Web: www.ivam.es
Email: ivam(arroba)ivam.es
Entrada: General: 2.00 €
Estudiantes / Carnet Jove: 1,00 €
Jubilados / pensionistas: Entrada libre
Grupos culturales / cívicos (previa cita): Entrada libre
Otros grupos la entrada es de 1,05 € por persona
Minusválidos / discapacitados: Entrada libre
Domingos: entrada libre

Cómo llegar

Autobuses Urbanos: 5 (otros cercanos: 8, 28, 29, 79, 80, 81 y 95)
Metro: líneas 4 y 1

Tienda y librería
Catálogos, libros, posters, postales y regalos
Teléfono de información: 96-3910596
Fax: 96-3153447
ivam(arroba)aldeasa.es

Cafetería
Abierto de martes a domingo de 10.00 a 20.00 horas.
Teléfono 96 374 66 65

Restaurante La Sucursal

Abierto de lunes a viernes de 13.30 a 15.30 y de 20.30 a 23.30
Cerrado los sábados a mediodía y los domingos.
Teléfono de reservas: 96 374 66 65

Fuente: Prensa IVAM

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