La muestra podrá visitarse desde el 15 de abril y hasta el 13 de julio
La exposición, que ofrece al visitante 94 obras sobre lienzo del autor aragonés y aproximadamente 90 obras sobre papel (dibujos, estampas y álbumes), se inicia en los años finales del siglo XVIII, cuando Goya comenzó una nueva etapa, de mayor independencia creativa y de avances estilísticos y conceptuales, que culminó con la serie de aguafuertes de los Caprichos, en febrero de1799, y con la Familia de Carlos IV, en 1800.

Concluye esta revisión del artista en 1819, año en que pintó su última obra pública: La comunión de San José de Calasanz.
Este período está marcado en el terreno personal por dos enfermedades: la de 1792-1793, de la que quedó sordo, y la de 1818, en que Goya estuvo nuevamente al borde de la muerte, que coincidió con el período de la abolición de la Constitución de 1812 por Fernando VII.
La naturaleza humana y sus conflictos
En esos veinticinco años de la vida de Goya se sucedieron en España cambios políticos de gran repercusión en la marcha de su historia y de su sociedad. En el ámbito internacional, la Revolución Francesa y sus etapas afectaron profundamente a la España del reinado de Carlos IV y María Luisa y de su ministro Godoy. La Guerra de la Independencia fue el acontecimiento fundamental del primer tercio del siglo XIX que, además de la invasión del territorio, de la muerte y el hambre, llevó consigo la liberalización política y social en las dos España que resultaron de la invasión: la libre, en Cádiz, con la proclamación de la Constitución de 1812, y la ocupada, desde Madrid, bajo el gobierno progresista del Rey José Bonaparte y sus colaboradores “afrancesados”. El regreso de Fernando VII en 1814 supuso la abolición de la Constitución y la represión política ejercida por el nuevo gobierno absolutista del Rey.
Entre 1795 y 1819 la vida y el arte de Goya evolucionaron desde su ambición cortesana hasta la libertad e independencia de sus años posteriores, interesado fundamentalmente en el estudio de la naturaleza humana y sus conflictos. La pintura al servicio de los reyes y la aristocracia dejó paso a un arte de mayor intimidad, centrado cada vez más en los retratos de sus amigos y los cuadros independientes en los que expresó ideas abiertamente progresistas o sátiras contra la maldad, la ignorancia humana y los defectos y miserias de la sociedad. En ese periodo fundamental Goya se centró, sobre todo, en sus dibujos y en los aguafuertes, con series como los Desastres de la guerra, la Tauromaquia y los Disparates, y dibujos en los que aparecen asuntos de gran variedad.

Así, la muestra se divide en varios capítulos, que corresponden a las diferentes etapas de la historia española de ese período, que enmarcan la vida de Goya y la evolución de su arte. Pinturas de varios géneros, dibujos y estampas, ayudarán a profundizar en el conocimiento del artista en este período, en las claves de sus composiciones y en la singular formulación de sus imágenes, aclarando aspectos de su cronología poco determinados, o que revelan facetas fundamentales de su vida y de su relación con el poder, aún por estudiar y definir.
Museo del Prado Del 15 de abril al 13 de Julio




