Silvina Resnik decide abordar el género del retrato con cierto desapego estratégico, lo cual aporta a sus figuras un anonimato esencial, como si la artista dotara de escasos rasgos de individuación a esos rostros y cuerpos de jóvenes y niños, apenas bosquejados, como protagonistas que parecen más cómodos –y paradojalmente más reveladores– cuanto menos se los "moleste" adjudicándoseles un protagonismo excesivo. Resnik es la intérprete en clave baja del retablo hogareño, de una domesticidad o, mejor dicho, de una cotidianeidad domesticada, donde la singularidad y, porqué no, el misterio se percibe en lo que nunca llama demasiado la atención, en lo taciturno, incluso en lo presuntamente inexpresivo.
Deudora de resonancias que llevan a Vuillard, Seurat o Matisse, Resnik apela a recursos cercanos al croquis para construir, en sensible geometría, la somera aparición de sus personajes; la cualidad neta del trazo no le hace perder calidez ni sutileza para captar, o inventar, en ellos, vistos de una vez y en ese particular momento, lo mínimo indispensable, para dedicarse luego, con morosidad, a elaborar los intermezzos tonales y los contrapuntos de semipenumbra ,luz y sombra, que modelan climáticamente el ambiente y suman carácter al motivo principal. El disimulado lirismo del dibujo de Resnik conversa con su objeto refugiado en si mismo, desmotivado de cualquier altisonancia.
Eduardo Stupia

Del 27 de agosto al 21 de septiembre de 2008
Centro Cultural Borges
Viamonte esquina San Martín
Informes: 5555-5359
www.ccborges.org.ar
Fuente: Silvia Resnik




