El viernes 9 de mayo a las 20.00 h. tendrá lugar en la Fundació Espais la inauguración de la exposición
A lo largo de los veintiún años de actividad la Fundació Espais ha desarrollado una labor de investigación y difusión de las artes visuales contemporáneas que ha impulsado la creación de una colección de arte que pretende convertirse en un reflejo de la trayectoria expositiva del centro y de la evolución del arte de las últimas décadas del siglo XX y de los inicios del XXI, tanto en el contexto catalán como en el Estado español. La estructura cronológica de la colección parte de las ultimas tendencias asociadas al periodo postfranquista, posteriormente hace hincapié en los movimientos que marcaron los años ochenta y noventa y continúa con la ampliación constante de la colección hasta llegar a las últimas innovaciones artísticas.

Con el objetivo de recuperar la colección de la Fundació Espais y mostrar una serie de obras representativas del resurgimiento artístico iniciado a finales de los ochenta —momento en qué la Fundació Espais, entonces Espais Centre d’Art Contemporani, abrió sus puertas— y realizar un recorrido hasta las creaciones interdisciplinarias de los últimos años, la “80····08, un itinerari” acoge una selección de obras —la mayoría expuestas y/o realizadas en el centro tanto en muestras individuales como colectivas— de los artistas Margarita Andreu, Denys Blacker, Joan Casellas / Xavier Moreno/ Arxiu AIRE, Gabriel, Gemma Guasch, Manel Margalef, Jordi Mitjà, Natividad Navalón, Lídia Porcar, Carles Pujol, Elena del Rivero, Saralegui, Francesc Torres Monsó y Lluís Vilà. Asimismo, la exposición pretende ofrecer una visión panorámica y ecléctica del trabajo de algunos de los artistas que han contribuido en crear, desde la periferia, un itinerario visual que, hoy día, podemos entender como un ejemplo concreto de las mutaciones y transformaciones que ha sufrido el mundo del arte contemporáneo. De esta manera, partiendo de un contexto temporal concreto, “80····08, un itinerari” invita a esbozar distintas líneas de reflexión sobre los diferentes caminos trazados por las prácticas artísticas de las dos últimas décadas.
En este sentido, la pintura “Clima” (1988) de Gemma Guasch forma parte de la narrativa pictórica que imperó en los años ochenta. Una pintura abstracta, de origen expresionista, que encuentra la fuerza en el gesto y en la intensidad del color. De otro modo Carles Pujol, con la vídeo-instalación “Malevitch” —que se pudo ver en Espais durante la primera convocatoria de la semana dedicada al videoarte en el año 1995— deja entrever, sin abandonar la raíz conceptual de carácter pictórico, su interés por la pintura, el espacio y el tiempo a partir de un instrumento como el vídeo.
Paralelamente, la esculturas de Gabriel (“Ert a Niburu”, 1989 y “Forma autàrquica”, 1992) tienen siempre un sentido trascendente, de manera que, tras la pureza de las formas y la pulcritud de sus acabados se esconde la inquietud por buscar la esencia y encontrar el absoluto. Por su parte, la fascinación que el artista gerundense Francesc Torres Monsó sintió en los años noventa por el universo y las nuevas teorías sobre el espacio y el big bang quedan ejemplarmente reflectadas en la escultura “Black sun” (1986), que preside la entrada de la exposición. Si bien en Torres Monsó la influencia del minimalismo se adapta a una visión profundamente alegórica de su entorno, en el caso de las obras “Filtre blanc” (1997) de Margarita Andreu, “Asómate” (1989) de Natividad Navalón y “Cárcel I” (1993) de Elena del Rivero, la formalización minimalista obedece a un estudio meticuloso de la relación de la obra con el espacio y, más concretamente, en el caso de Navalón, con el espacio arquitectónico. En otro ámbito deberíamos situar la escultura “Extracte d’occident” (1992) de Lluís Vilà, donde el artista muestra su interés por las formas orgánicas y el gesto espiritual, más propio de la pintura, en una obra que paradoxalmente adquiere una formalización rotunda y pétrea.
Sin duda, en una exposición de estas características no podía faltar uno de los ejes principales de las actividades desarrolladas en Espais como son las acciones y performances. En este sentido, el lenguaje de la acción queda representado a través de un collage de Joan Casellas y Xavier Moreno —realizado expresamente para el catálogo de la exposición “Aproximació a l’Arxiu AIRE” (2003-2004) en la Fundació Espais—, pequeña parte de uno de los documentos más significativos de la actividad performativa en nuestro país como son las fotografías que constituyen el Arxiu AIRE y, en otro registro, muchos más intimista y ritualista, la acción “A sinking feeling” —realizada en el marco de la exposición “Naufragis” en el año 1988— de Denys Blacker, una de las performances realizadas por la artista en la que utiliza su propio cuerpo como lenguaje.
Por otro lado, acercarse a las obras de Manel Margalef (“Delta II”, 1993), Pedro Saralegui (“Grillera I, II i III”, 1996) y Lídia Porcar (“Iman permanente”, 1996) supone fijar la mirada en distintas formas de entender el collage. La reutilización de diferentes materiales y técnicas y su recontextualización como producción artística, implica un ejercicio crítico de apropicianismo a través del cuál estos artistas recrean un nuevo universo plástico.
Finalmente, este itinerario concluye con un vídeo del artista Jordi Mitjà sobre las leyes del copyright y la piratería. Así, “A bruit secret” (México D.F./ Barcelona, 2004/ 05), a partir de material fílmico de la policía judicial del Distrito Federal, muestra un grupo de personas contratadas por el gobierno mexicano mientras destruyen diferentes tipos de productos pirata.
Del 9 de mayo al 30 de noviembre de 2008
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Fuente: Prensa Fundación Espais




